El Café Iruña ultima su reforma con la que busca mantener la «esencia de 1903»

EL CORREO entra en el histórico local, que reabrirá a finales de agosto tras 8 meses de profunda restauración

Habrá que esperar algo más de tiempo para redescubrir el viejo-nuevo Café Iruña. Las obras de reforma que se llevan a cabo en el emblemático edificio de Colón de Larreátegui arrancaron el pasado 2 de enero y estaba previsto que reabriese sus puertas esta semana, pero la pandemia ha aplazado su puesta a punto hasta finales de agosto. «Aunque será a partir de septiembre cuando empiece a carburar de verdad, día y noche», matiza Gaizka Aseguinolaza. El hijo de Alicia Garmendia, propietaria del Grupo Iruña, compañía que explota el local desde los años 80, afirma que agosto servirá para hacer el «calentamiento».

Asegura también que los bilbaínos se encontrarán, a la vuelta, con el mismo café que bajó la persiana el 31 de diciembre pasado. Será idéntico, pero completamente renovado. «Cambiarlo todo para no cambiar nada», es el lema con el que se ultima esta espectacular renovación –la anterior reforma, dirigida por el padre de Gaizka, se llevó a cabo en 1982–. «La estética no se toca», enfatiza.

Los trabajos, no obstante, saltarán a la vista, ya que el histórico inmueble, que el Gobierno vasco elevó a categoría de monumento el pasado abril, recuperará parte del brillo perdido por el paso del tiempo, aunque manteniendo la esencia que atesora desde 1903. Las paredes se revestirán con réplicas de los azulejos que se colocaron hace más de un siglo, los suelos se repararán también con baldosas típicas de la época y la gigantesca barra recuperará el mármol original, en tonos blancos, lo que supondrá la desaparición de la encimera lacada en negro.

También se está cambiando el tapizado de las butacas y sofás del comedor principal, que abandonarán los tradicionales tonos granates y verdes por otros más dorados. En esta nueva etapa, una de las facetas que más ilusiona a sus promotores de la vuelta a escena del antiguo comedor privado, situado en una especie de altillo, desde el que se observa gran parte del café.

Materiales traídos de Sevilla

Casi todos los materiales utilizados proceden de las fábricas de Sevilla donde se elaboraron las piezas originales. La reforma incluye la restauración de los impresionantes lienzos que decoran las paredes del comedor de la planta baja y del que cuelga encima de la barra. Muy cerca, por cierto, de un escenario que pasa desapercibido para la inmensa mayoría de clientes y que ha permanecido en desuso muchos años. El Iruña pretende recuperarlo ahora para evocar el aroma «algo golfo » de las viejas noches bilbaínas con actuaciones y espectáculos de todo tipo.

En la línea de preservar todo vestigio, cobra capital importancia su característica puerta giratoria, con vistas a los Jardines de Albia. Los operarios trabajan estos días en el engrase de sus herrajes y el barnizado y pulido de su madera y ornamentación. La fachada principal se mantiene «entera de arriba abajo» y vuelve a lucir su mejor aspecto con el saneamiento de los anclajes. La labor de conservación incluye el cuidado de las 8 espectaculares lámparas que cuelgan de los techos.

Muchos de los trabajos más importantes que se están realizando «no se van a ver», detalla Aseguinolaza. «La gente no es consciente del tinglado que hemos montado porque el gran pilar de esta reforma será la mejora de la accesibilidad», subraya. Para ello, se ha rebajado casi un metro la altura de los baños, lo que supondrá dejar fuera de servicio las vetustas y singulares escaleras, mientras que, por el contrario, se ha elevado la zona de las cocinas. La «envergadura» y complejidad de los trabajos explica que los operarios hayan tenido que excavar hasta metro y medio de profundidad. La zona más baja servirá de almacén y para el funcionamiento de las cámaras frigoríficas.

En esta nueva fase los cocineros apostarán por una cocina preparada al instante y elaborada delante del cliente. «Queremos que sea fresca y hecha al momento», aunque sin abandonar uno de los sellos de identidad del Iruña: sus famosos pintxos morunos. La familia Garmendia irá de la mano de Cervezas La Salve, fundada en 1886 y que echó a andar de nuevo hace un lustro tras permanecer inactiva casi 28 años. No en vano, el Iruña fue el primer local de Bilbao donde se sirvió cerveza de barril.


AUTOR: El CORREO - Luis Gómez - 3 de julio de 2020